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Illustration by George Wylesol

Confianza y acercamiento social ante el distanciamiento espacial

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En la actual situación, probablemente lo más valioso que te han confiado lo estás resguardando desde tu casa: tu familia, tu lealtad, tu capacidad de apoyo profesional, tu liderazgo, etc. Aunque tu relacionamiento haya cambiado, los demás seguirán confiando en ti en la medida que les sigas generando esa confianza. Esta es una invitación a seguir confiando en la generación de un tejido social sostenible para superar esta coyuntura.

La confianza hace referencia directa a la experiencia compartida en todas las escalas: autoconfianza, confianza inter-personal, confianza en las organizaciones, confianza en los mercados; en suma, confianza en la sociedad. No avanzamos solos, es importante alinearse con lo colectivo porque el entorno conocido es uno solo. Tener confianza y actuar para una transformación es también confiar en otros. Nuestro pensamiento no tiene límites, pero el mundo real es limitado. Conviene pasar a la acción pensando en la glocalidad[1]: pensar global, actuar local, de manera productiva pero sobre todo sostenible. Todas las transformaciones son posibles, pero no todas sostenibles.

En esta situación de incertidumbres y panoramas difusos generados por un enemigo invisible, silencioso, insípido, inodoro e impalpable, surge el componente esencial e inmutable del tejido social: la confianza. Esa misma que nos lleva a seguir pensando en una mejor sociedad, con ‘humanos humanizados’ en el único planeta que nos acoge.

Cada cerebro humano es reflejo de una colectividad social y representa la sumatoria de muchísimas evoluciones individuales. Es tan sofisticado que sin que lo notemos nos lleva a la misma comodidad del hasta hace poco contexto del acercamiento o relacionamiento presencial que soportaba el sistema social y económico. Probablemente nos levantamos a diario con los mismos pensamientos, ejecutamos las mismas acciones; navegamos las mismas páginas, revisamos las mismas estadísticas incrementadas; saludamos con las mismas expresiones; iniciamos el tele-trabajo o apoyamos el tele-estudio con la misma actitud; asumimos los nuevos temores y realidades. En consecuencia, nuestro cerebro se adapta y crea estas nuevas zonas de confort en una situación que esperamos sea pasajera.

En este momento, el mundo demanda tu confianza, la sociedad de la cual eres parte junto con otros siete mil millones requiere que reflejes y generes acciones de confianza.

El aislamiento afecta la auto-confianza y de quererlo, el cerebro te llevará a una zona de desconfianza, de descontrol, de angustia. Rétalo, sácalo de esas zonas improductivas:

  • Higieniza tu mente: el pesimismo también se contagia,
  • Desinfoxícate: busca información confiable, no te sumerjas en aguas profundas, abarrotadas de pánicos y criaturas fantasmales,
  • Aléjate espacialmente pero no socialmente,
  • Explora soluciones: miles de científicos buscan salvarnos, miles de médicos exploran rutinas efectivas cogiendo el virus por los cachos, miles de gobernantes sugieren soluciones para mantener el orden; miles de prestadores de servicios quieren encontrar la mejor manera de seguir sirviendo, miles de emprendedores validan nuevas soluciones.

En este contexto debe emerger la confianza. Tus ideas y sobretodo tus acciones pueden salvar no solo a tu familia, también a tu entorno, a las organizaciones de las que eres parte y en general a la sociedad.

Nel Martínez

www.nelmartinez.com

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