EL REGALO CORPORATIVO

 

Si bien es cierto que hacer un regalo no se asume como una metodología, la invitación es a utilizarla como si lo fuera; sin el ánimo de ser ingratos, podemos hacer una pequeña lista de cosas que nos han regalado y que sencillamente ignoramos. Mucho cuidado que también hemos podido incurrir en regalar cosas sencillamente por salir del paso sin lograr nuestro objetivo.

Hacer un regalo es un pensamiento de cada día y por ende una acción cotidiana. Pensar en regalar algo, por insignificante que parezca –una sonrisa, una  mirada, un caramelo–, implica leer las emociones de las otras personas y preparar,  casi siempre de manera espontánea, un pequeño guion que defina el lugar y el momento preciso para entregarlo.  El ser poco empáticos a la hora de elegir un regalo debilitará el efecto sorpresa (positiva) de quien lo recibe y ampliará el riesgo de que esa persona sencillamente lo acepte y lo deseche de inmediato.

Comencemos desde nuestra empresa y supongamos que haremos un regalo personalizado para el empleado del mes o para un proveedor especial.  Antes que nada preguntémonos ¿cómo piensa y siente? ¿Cuál es su entorno? ¿Cuáles son sus influencias? Estos cuestionamientos los complementaremos en la siguiente herramienta.

Objetivo

Diseñar un regalo sorprendente para alguien del personal interno, un proveedor o un cliente como medio para incentivar a esas personas especiales.

¿Cómo se aplica?

  • Reunir a un grupo de personas y proponerles el reto.
  • Podemos utilizar un mapa de empatía (siguiente herramienta) para determinar tanto frustraciones como motivaciones.
  • Lanzar ideas de regalos emocionantes.

+Información Protothinking

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